Mendigo sueños azulinos
en noches salpicadas
de luna blanca.
Mendigo esperanzas
rechazadas por la muerte
pactadas detrás de la puerta
de los sentidos del silencio.
Mendigo por las calles
que conducen a ti
sin dar vuelta atrás
recibiendo el mendrugo de amistad.
Mendigo una lagrima azul
de amor al anochecer
en el abismo de tus ojos.
Mendigo un beso
una caricia, un abrazo
una ternura a este ser
de amargura errante.
Mendigo una lluvia de arco iris
bajo la esquina del mundo
abrigado de tu cuerpo
libre de soportar
un silecio, una mirada
un destello de suerte
del niño que me acompaña
en este perenne caminar de mi alma
que no deja nunca de amar.
-Anónimo-


0 comentarios:
Publicar un comentario